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sábado, 28 de marzo de 2015

Inspectora Silvia Raso Esteban



El 5 de febrero fuimos informados del robo simultáneo de las reliquias de Santa Teresa de Jesús de todos los lugares donde estaban custodiadas. Asimismo, se nos dijo que este robo podía tener graves consecuencias por la importancia de la santa y por la proximidad de las celebraciones por el V centenario de su nacimiento el próximo 28 de marzo de 2015. Estaba claro que el robo había sido cuidadosamente planeado y organizado durante mucho tiempo y había sido perpetrado por un grupo coordinado de personas.
Nuestro primer paso fue comprobar si el sepulcro de la santa en Alba de Tormes también había sido profanado. Nos desplazamos inmediatamente a Alba de Tormes para interrogar a la superiora del convento donde se localiza el sepulcro de la santa. Isabel Mendoza García, priora del convento de las carmelitas descalzas, nos recibió sin demora y nos mostró los lugares de donde habían desaparecido las reliquias expuestas -el corazón y el brazo izquierdo- en la sala de la Santa de la Iglesia de la Anunciación. Nos llevó también al centro del retablo barroco de la Capilla Mayor, lugar donde se encontraba el sepulcro con los pocos restos del cuerpo de la santa que no fueron repartidos por el mundo.
Tal como se puede apreciar en la fotografía adjunta, el sepulcro no presentaba señales de haber sido abierto. En cualquier caso, debíamos comprobar que los restos se encontraban todavía en el interior del mismo. Le pedimos a la priora permiso para abrirlo, pero nos contó que eso solo sería posible si conseguíamos reunir las diez llaves que lo cerraban. Eso no iba a ser tarea fácil, pues sus guardianes son personas muy diferentes: en el convento de Alba de Tormes las monjas guardan tres llaves, la duquesa de Alba posee otras tres llaves, el superior general de la Orden Carmelita custodiaba tres llaves más en Roma y, por último, el rey de España estaba en posesión de la última llave.
A partir de este momento decidimos repartirnos el trabajo para avanzar más rápidamente. El Grupo de Historiadores se encargó de hacer un inventario de las reliquias robadas y hablar con las personas encargadas de su custodia para recabar toda la información posible sobre los robos. El Grupo de Relaciones Públicas se encargó de ponerse en comunicación con los guardianes de las llaves del sepulcro para poder proceder a su apertura. Los resultados obtenidos por ambos grupos se recogen en las páginas siguientes.

Informe Grupo de Relaciones Públicas
La priora del convento de Alba de Tormes, Isabel Mendoza García, se encontraba muy consternada. El robo de las reliquias ponía en peligro las futuras celebraciones del V centenario del nacimiento de la santa que incluían la visita del Papa para celebrar eucaristías en Ávila, ciudad natal de la santa, y en Alba de Tormes. Ofreció toda su colaboración para resolver lo más rápidamente posible los robos y para recuperar las reliquias, que tenían en sus propias palabras “un valor incalculable”. Nos dijo que precisamente hacía dos semanas habían recibido la visita del secretario del superior general de la Orden Carmelita para comprobar las medidas de seguridad que protegían las reliquias. Estaba muy preocupada por el disgusto que se llevaría el superior general por los robos. La priora nos indicó que había comprobado que las tres llaves del convento seguían en su sitio y que podríamos disponer de ellas para la apertura del sepulcro en cuanto se consiguieran reunir las diez.  Ella personalmente llamó a la duquesa de Alba –con la que la unía una gran amistad- para solicitarle su ayuda. Nos dijo que, dada la íntima relación que mantenía con la familia real, seguramente la duquesa de Alba podría hablar con el rey para disponer de la llave que tenía en custodia. Asimismo, se ofreció a acompañarnos a viajar a Roma para entrevistarnos con el superior general de la Orden Carmelita y pedirle que nos cediera sus tres llaves para poder abrir el sepulcro. Nos dimos cuenta que esta monja podía sernos de gran ayuda y le agradecimos su colaboración.
Inmediatamente se puso al habla con la duquesa de Alba, la cual no puso ninguna objeción a ceder sus llaves para llevar a cabo la investigación. Tal como había previsto la priora, la duquesa llamó a la Casa Real para solicitar la entrega de la última llave. En ambos casos, podríamos disponer de ellas en cuanto un transporte seguro pudiera hacerlas llegar a Alba de Tormes. Tanto la duquesa de Alba como los portavoces de la Casa Real se mostraron muy sorprendidos con la noticia de los robos. Aseguraron que las llaves seguían en su posesión y que nada sospechoso les hacía suponer que hubieran podido ser robadas y después devueltas a su lugar. De todos modos, accedieron a que nuestros compañeros de la policía judicial inspeccionaran los lugares donde se guardaban las llaves por si encontraban alguna señal extraña. De hecho, en el Palacio de Liria, residencia de la Casa de Alba en Madrid y lugar donde la duquesa custodiaba la llave, se encontraron señales de que se había intentado forzar la caja fuerte donde se guardaba, aunque aparentemente sin resultado. Se estudió la habitación donde estaba la caja fuerte y se recogieron todas las huellas dactilares y restos que se hallaron para su posterior análisis. La duquesa manifestó que no tenía conocimiento de estos hechos, ya que estaba desde antes de Navidad en su palacio de Sevilla. La inspección del lugar de custodia de la llave en el Palacio de la Zarzuela, residencia real, no arrojó ningún indicio de intento de robo. La seguridad en el Palacio de la Zarzuela es mucho mayor que en el Palacio de Liria y sería mucho más improbable que se pudiese cometer un robo allí y que pasase desapercibido.
Tanto las llaves procedentes del Palacio de Liria como la llave custodiada por el rey llegaron a Alba de Tormes a última hora de la tarde de ese mismo día 5 de febrero y quedaron custodiadas en el puesto de la Guardia Civil de Alba de Tormes sito en la calle de Cuatropea, 16.
La priora del convento de Alba de Tormes se comunicó con el superior general de la Orden Carmelita, don Saturnino Menéndez Pereda, que accedió a recibirnos al día siguiente en su despacho para hacernos entrega de las llaves que obraban en su poder. Reservamos a toda prisa dos billetes para el primer vuelo de la mañana a Roma, uno para doña Isabel Mendoza y otro para el inspector Canales, uno de los miembros del equipo más experto en vigilancia y custodia de pruebas. Ambos se entrevistaron con don Saturnino Menéndez (en la foto), quien con anterioridad había manifestado su disgusto porque el cuerpo de la santa se encontrase desmembrado por diversas partes del mundo. Les reiteró a la priora y al inspector Canales que a él le gustaría que todas las reliquias fueran reunidas en un lugar único en Roma para su reposo y culto. Les dijo también que, dada la proximidad de las celebraciones del V centenario de la santa, él mismo había enviado a su secretario principal, Giovanni Pimpinelli, a comprobar que todas las reliquias estaban bien seguras en los lugares en los que se encontraban. Dentro de esa ronda de visitas el secretario había estado en el convento de Alba de Tormes como la priora ya nos había indicado. Por eso, el superior general les indicó su deseo de que su secretario los acompañara de vuelta a Alba de Tormes para no perder de vista en ningún momento las tres llaves y para que le informase personalmente del desarrollo de la investigación. Así pues, a última hora de la tarde, el inspector Canales, doña Isabel Mendoza y don Giovanni Pimpinelli (en la foto) regresaron a Madrid, llegando a Alba de Tormes en la madrugada del día 7 de febrero.

En la mañana del 7 de febrero estuvieron también disponibles los resultados de los análisis de las huellas y restos hallados en el Palacio de Liria. Una vez descartados los empleados de toda confianza de la duquesa, señalaban como sospechoso a don Antonio Jiménez Martín (en la foto). Se trataba del párroco de la Parroquia del Buen Suceso situada en la calle Princesa, cercana al palacio, y conocido por los empleados porque visitaba a menudo a la duquesa cuando esta se encontraba en Madrid. Los empleados recordaban que había visitado el palacio hacía dos semanas con la excusa de contemplar el retrato de Santo Domingo de Guzmán de Zurbarán expuesto en la biblioteca. Aunque esta visita les extrañó en ausencia de la duquesa, le permitieron el paso al ser conocido el interés del sacerdote por la vida y obra del santo, sobre el que estaba escribiendo un libro. Esta visita le colocaba en el punto de mira y a partir de este momento se decidió que debían vigilarse sus movimientos.

Informe del grupo de Historiadores
Una pequeña investigación de los hechos históricos reveló que nueve meses después de la muerte de Santa Teresa de Jesús abrieron el ataúd y comprobaron que el cuerpo estaba incorrupto. Antes de devolver el cuerpo al cofre de enterramiento le diseccionaron una mano y la llevaron a Ávila. De esa mano, según su propio relato, le cortó el padre Gracián el dedo meñique. Reunido el capítulo de los carmelitas descalzos, acordó que el cuerpo de Teresa debía volver a Ávila y ser custodiado en el Convento de San José, pero las monjas del convento de Alba de Tormes pidieron quedarse con un brazo como reliquia. Cuando el duque de Alba se enteró del traslado, envió sus quejas a Roma e hizo negociaciones para recuperarlo. El cuerpo volvió de nuevo a Alba de Tormes. Después de estos hechos no la volvieron a trasladar más, pero se extrajeron varias reliquias que se conservaban en muy diferentes localizaciones:
- El pie derecho y parte de la mandíbula superior, en el convento de Carmelitas Descalzos de Santa María de la Escala de Roma.
- La mano izquierda, en Lisboa.
- El ojo izquierdo y la mano derecha, en Ronda, España.
- El brazo izquierdo y el corazón, en sendos relicarios en el museo de la iglesia de la Anunciación en Alba de Tormes.
- Un dedo, en la Iglesia de Nuestra Señora de Loreto en París.
- Otro dedo en Sanlúcar de Barrameda.
- Otro dedo en las Carmelitas de San José de Ávila. Allí también se custodiaban objetos de propiedad de la santa como el báculo que usaba en su vejez, un rosario y una sandalia.
- Dedos y otros restos santos, esparcidos por España y toda la cristiandad.
- Una de las clavículas del cuerpo en Bruselas.
- Otras partes y miembros en Gent y en Antwerpen, Bélgica.
- Pedazos de carne en las Carmelitas de Madrid, las Carmelitas de Valladolid y las Carmelitas de Malagón. No es fácil determinar el paradero de la infinidad de pedacitos de carne, extraídos del cuerpo de la Madre Teresa.
- Trozos de tela mojados en su sangre dispersos por la geografía española.
- La correa del hábito con el que fue enterrada en las Descalzas de Zaragoza.
- El velo de la santa en las Carmelitas de Calahorra.
- La sábana que envolvió su cuerpo en las Carmelitas de Granada.

Al ser tantos los lugares en los que había reliquias de Santa Teresa, tuvimos que pedir ayuda a la Guardia Civil para acudir a los lugares más señalados, interrogar a posibles testigos y recabar información acerca de los robos. Nos pusimos también en contacto con Interpol para investigar fuera de nuestro país (Lisboa, Bélgica, París y Roma). Los resultados iniciales de las investigaciones realizadas fueron llegando a lo largo del día 6 de febrero. En la mayoría de los casos, los testigos no habían visto nada sospechoso antes del robo de las reliquias; incluso en alguno no habían reparado en el robo hasta que los investigadores les hablaron de ello. Muchos indicaron que hacía poco que habían recibido la visita del secretario del superior general de la Orden Carmelita, Giovanni Pimpinelli, para asegurarse de que las medidas de seguridad que protegían las reliquias eran adecuadas. Resultaba curioso que los robos se hubieran producido poco después de una inspección de seguridad, cuando las reliquias habían permanecido durante cientos de años sin problemas en sus lugares de custodia. Además, al ser Giovanni Pimpinelli la persona elegida para custodiar las llaves del superior general, se decidió que merecía la pena mantenerle bajo vigilancia.

Resolución del caso
El día 7 de febrero a las 12 horas del mediodía nos dirigimos a la Iglesia de la Anunciación de Alba de Tormes para proceder a la apertura del sepulcro de Santa Teresa de Ávila. Estábamos presentes los inspectores Canales y Raso de la Policía Nacional, el teniente Celada de la Guardia Civil, la priora del convento y el secretario del superior de la orden Carmelita. Las llaves fueron progresivamente utilizadas para abrir el sepulcro y, al levantar la tapa, comprobamos que los restos de la santa permanecían en su lugar. El sepulcro fue cerrado de nuevo bajo las diez llaves y se decidió que, ante la amenaza de nuevos intentos de robo, dos agentes permanecerían vigilándolo. Las diez llaves se custodiarían en el puesto de la Guardia Civil por si era necesario abrir otra vez el sepulcro antes de concluir la investigación.
Por la tarde los equipos de seguimiento de Giovanni Pimpinelli nos informaron de que este había acudido al Hotel Cuatro Postes de Ávila y había permanecido allí durante tres horas. Esto resultaba sospechoso porque los compañeros que investigaban sectas habían detectado en este hotel reuniones extrañas de la secta milenarista de los Cuatro Postes. Algunos exmiembros de la secta les habían informado de que el líder, Marcelino Villarrubia López, era el dueño del hotel y predicaba la llegada del fin del mundo para el 28 de marzo, V centenario del nacimiento de Santa Teresa, si se conseguían reunir las partes desmembradas de su cuerpo antes de esa fecha. El equipo de sectas identificó al párroco del Buen Suceso de Madrid, Antonio Martín Jiménez, como un asiduo asistente a las reuniones de la secta, aunque lo hacía bajo una identidad falsa. De hecho, este había acudido al Hotel Cuatro Postes esa misma tarde al mismo tiempo que Giovanni Pimpinelli, lo que hacía sospechar que se habían reunido con dirigentes de la secta. A partir de estos datos estrechamos el cerco alrededor de estos dos hombres y de la secta Cuatro Postes.
A las 2:15 de la madrugada del día 8 de febrero una de las ventanas de la Iglesia de la Anunciación en Alba de Tormes estalló en pedazos. Los dos agentes encargados de la vigilancia del sepulcro se dirigieron inmediatamente hacia fuera del templo para ver qué había pasado, pero al abrir la puerta fueron atacados con un gas adormilante que les hizo casi efecto instantáneo. A pesar de esto, uno de ellos fue capaz de pulsar la tecla de emergencia de su teléfono móvil. Al recibir la señal de emergencia, se movilizaron los guardias civiles y los policías desplazados a Alba de Tormes y se consiguió detener a dos sospechosos que huían a toda velocidad en coche hacia Ávila. Uno de ellos resultó ser Antonio Jiménez Martín, el párroco del Buen Suceso de Madrid, y el otro, el líder de la secta de los Cuatro Postes, Marcelino Villarrubia López. Al volver con ellos detenidos al puesto de la Guardia Civil, descubrimos que Giovanni Pimpinelli, el secretario, había intentado entrar para robar las diez llaves del sepulcro. Sin embargo, había sido descubierto y detenido también.
Durante el interrogatorio tanto Antonio Jiménez como Marcelino Villarrubia reconocieron su implicación en los robos de las reliquias de Santa Teresa y señalaron al superior general de la Orden Carmelita, Saturnino Menéndez, y a su secretario, Giovanni Pimpinelli, como los dirigentes de la operación de “recuperación” de las reliquias. Se mostraron convencidos de que era vergonzoso que la santa estuviera despedazada por todo el mundo y de que sus reliquias debían ser reunidas para que reposaran en Roma. Villarrubia declaró también que la reunión de las reliquias provocaría el fin del mundo tal y como ahora lo conocemos e implicaría que todos los iniciados podrían comunicarse con Dios a través de la oración, tal y como la santa describió en sus experiencias místicas. Giovanni Pimpinelli confesó el lugar donde habían reunido las reliquias y estas fueron recobradas intactas.
A partir de todas las informaciones concluimos que secretario general de la Orden Carmelita, Saturnino Menéndez, había elaborado un plan para el robo simultáneo de las todas las reliquias de Santa Teresa. Se había servido de su secretario, Giovanni Pimpinelli, para recopilar información acerca de los sistemas de seguridad de los lugares en los que se custodiaban. Había contactado con el líder de la secta de los Cuatro Postes para poder utilizar a sus miembros para cometer los robos. La idea era robar también los restos guardados en el sepulcro y, para eso, había reclutado también al párroco del Buen Suceso de Madrid, porque era conocido por la duquesa de Alba y podía hacerse con las tres llaves que ella guardaba y obtener información sobre la llave custodiada por la Casa Real. Pero Antonio Jiménez Martín había fallado en su intento. Por eso, debían aprovechar que las diez llaves estaban reunidas para hacerse con ellas y abrir el sepulcro. El hecho de que las diez llaves estuviesen repartidas y fueran tan difíciles de reunir fue lo que frustró sus planes. Todos los implicados fueron detenidos y encarcelados. Por tanto, el 28 de marzo podrá celebrarse el V centenario del nacimiento de Santa Teresa sin ningún problema y las reliquias volverán a los lugares de los que fueron robadas. Eso se supone que es algo bueno.
En Madrid, a 9 de febrero de 2015

Fdo. Inspectora Silvia Raso Esteban
Policía Nacional

Detective Lucas Estévez Fidalgo


martes, 10 de marzo de 2015

Detective Rubén Moreno Romero



Me llamo Raúl  Ponce de León y Ríos,  mi edad es imprecisa,  pero diré que debo estar  rondando los cincuenta, ahora estoy en el ecuador de mi vida, donde todo  tiene su momento y su espacio, donde no existen las prisas,  vivo sin presiones ni  coacciones por parte de nadie, me gusta callar y observar para después posicionarme y determinar  hacia donde voy.
Realicé estudios relacionados con las finanzas, porque vengo de una gran estirpe  de banqueros; pero mi afición y mi  ilusión fue siempre dedicarme a la investigación, porque según dice mi familia, siempre fui muy curioso y preguntaba el por qué de todo. Con lo cual, en  cuanto tuve  edad y oportunidad, empecé a perseguir mis sueños, pesara a quien pesara, y por ello, me gané  el desprecio de mi familia, porque consideraban mi profesión algo mundano e inconstante, y con ella,  los esnobs de mi gente creían que los rebajaba en  su deplorable y lamentable escala social, a la que se creen que pertenecen, y sus vidas están huecas, casi vacías, porque se rodean de hipocresía y falsedad, y  cuando se dan la vuelta critican y son criticados.
Son la seis de la mañana, acabo de llegar a casa después de más de cuarenta y ocho horas  fuera, por fin en casa,  estoy satisfecho, porque he cerrado un caso complicado después de más de dos meses de intenso trabajo. Pienso en una ducha  rápida, y sobre todo en un café bien cargado, cuando de repente, empieza a sonar el teléfono insistentemente, no lo cojo, necesito descansar, pero sigue sonando una y otra vez,  y por ello,  acabo cogiéndolo, ¡maldita mi decisión!, pero la curiosidad y los compromisos me lo exigen.
El  que llama es mi  buen amigo Felipe,  inspector de la Policía Nacional de Ávila, al parecer, tienen un caso muy urgente que resolver, y necesitan de toda la ayuda posible para su rápida resolución, por eso han echado mano de todos los contactos posibles para resolverlo.
Según me ha contado Felipe, ha ocurrido un hecho insólito  y difícil de creer, parece una película,  han robado las reliquias de Santa Teresa, al mismo tiempo en todos los lugares donde estaban custodiadas, en Alba de Tormes, Ávila, Ronda, Lisboa, SanLúcar  de Barrameda, París, Bélgica y  Roma, ha sido un robo muy elaborado y bien estructurado, y según me  comunica Felipe, están decepcionados y atados de manos  porque no saben por dónde empezar a tirar, para  ir desenredando la madeja y resolver el caso. 
- ¿Qué me dices Ríos? –me pregunta muy  apurado Felipe-
- Pues no sé qué decirte Felipe, ahora mismo me he quedado atónito con lo que me has contado; y eso, más las horas que llevo sin dormir, pues no te puedo decir gran cosa. Déjame descansar un par de horas y te digo. En un principio mándame  por email toda la información de la que dispones, hechos, lista de testigos si los hay, posibles acusados, etc. –le comento-
- Ok, Ríos, pero no te demores mucho, ponte en contacto conmigo  nada más ver la información y  me cuentas  por donde podemos meter mano  a cualquier cosa. ¿vale?, además los de arriba me están presionando para dar algo, por insignificante que sea, con lo cual, cuento contigo tío, estoy atado de pies y manos no sé por dónde tirar..
- De acuerdo, no te preocupes….  a partir de las 10 te digo algo. Un saludo. –le respondo-
Nada más cortar la comunicación con  Felipe,  intento dormir un rato, pero el asunto me da vueltas en la cabeza y no concilio  el sueño, por lo que me levanto   e intento recabar toda la información posible en internet, y al mismo tiempo,  oigo mi  ordenador, Felipe se ha dado prisa, ya dispongo de toda la información, con lo cual, empiezo a  empaparme de lo que ha podido suceder.
La documentación del inspector de Ávila dice así:
ASUNTO: 1234/2015
NOMBRE: Revelaciones
ANTECEDENTES:  El día de los hechos, fue el  9 de febrero de 2015.
A las 3,00 H., se presentó en la  comisaría un representante de la Iglesia, para denunciar que las reliquias de  Santa Teresa habían desaparecido,  y lo más alarmante, es que las que están en otras partes del mundo, también habían sido robadas.
Nos ponemos en comunicación con nuestros compañeros de otros países y provincias y  nos confirman que  es verdad que las reliquias han sido robadas,  y según nos comunican, es un asunto de suma urgencia, porque  su conmemoración será muy pronto y además el Papa tiene programado un viaje a España para su aniversario.
Los datos de los que disponemos son que han sido robados, son:
1º.-  El pie derecho y parte de la mandíbula estaban en Roma
2º.- La mano izquierda , en Lisboa.
3º.- El ojo izquierdo y la mano derecha en Ronda (España).
4º.- El brazo izquierdo y el corazón, más los relicarios  donde  estaban introducidos, han sido robados del museo de la Iglesia de la Anunciación en Alba Tormes, además del cuerpo incorrupto de la santa en el altar mayor, que estaba introducido en un  arca de mármol jaspeado  y custodiado  por dos angelitos.
5º.- Un dedo, de la Iglesia de Nuestra  Señora del Loreto  en  Paris.
6º.- Otro dedo  ha sido robado en Sanlúcar de Barrameda.
7º.- Además de otros dedos y restos santos, esparcidos por España y por toda la cristiandad.
Por otro lado, en el informe  se hizo constar de los posibles sospechosos y son:
1º.-  El actual Superior general  de la Orden de los Carmelitas descalzos,  porque en numerosas ocasiones ha manifestado públicamente  su disgusto porque el cuerpo de la Santa está desmembrado en diversas partes del mundo y  para él sería más procedente que los restos de la Santa descansaran  todas en un mismo lugar, preferiblemente en Roma. Esta persona, posee tres llaves del sepulcro en su poder, por lo que tiene influencias para organizar un robo y vive en  Roma.
2º.- Otro sospechoso, es  el director de los Museos Vaticanos,  es muy amigo del  Superior de la orden de los descalzas,  y también  él   tiene mucho interés en que las reliquias de la Santa estén en Roma, ya que considera a Roma la  cuna del cristianismo y  ellos ya poseen dos reliquias la mandíbula y el pie derecho.

3º.- La Priora de la Encarnación, otra que también ha manifestado su malestar porque  la  Santa esté repartida, ya que ella considera que  su convento  fue uno de los más importantes en la vida de  Santa Teresa porque allí vivió 30 años de su vida, por eso, se sospecha de ella,  además de que en el convento apenas hay reliquias y  mantiene  muy buenos contactos con el Superior General.

4º.- La  Priora del Convento de San José,  según la información que hemos recabado este fue el primer convento  que fundó Santa Teresa y al que quería llegar para morir, pero tuvo que parar en Alba de Tormes.  Desde siempre, este convento  quiere los restos e  incluso consiguió que lo trasladaran al poco tiempo de morir, pero luego el duque de Alba lo trajo de vuelta al convento en el que murió, por lo que las monjas del Convento de San José se quedaron sin el sepulcro, aunque si con algunas reliquias, como la clavícula de la Santa, que está en clausura. Por eso creemos   que es sospechosa.

5º.-  La Priora del Convento de Alba de Tormes,  según hemos podido saber, este es el convento que más reliquias tiene, además,  posee el sepulcro de las 10 llaves con los restos, el corazón y el brazo, aunque ya apenas quedan,  pero sus reliquias también han desaparecido.  Creemos sospechosa a la  priora,  porque en su poder tiene  3 llaves y tiene  mucho contacto con el Superior general de la orden y  con la duquesa de Alba, que posee el resto de llaves. Y según un confidente,  es íntima amiga de la duquesa.

6º.-  Y por último tenemos al líder de la secta milenarista  “Cuatro postes”,  es una persona con mucho poder, influencias y dinero.  Se sabe que ha comprado el Hotel Cuatro postes, que está al lado del humilladero, tiene las  mejores vistas de Ávila y  allí ha sido donde  ha establecido su sede  principal. Según las personas  que formaban parte de su secta y que lo han dejado, nos han  dicho que  es una persona  muy oscura  y maléfica que lava el cerebro de sus  seguidores diciéndoles que  en el V centenario de la Santa se producirá el fin del mundo si consiguen  todas las partes desmembradas de la santa, por lo  que este personaje es uno de los principales  sospechosos ya que al tener tanto poder es posible  que tenga  infiltrados en todos los conventos donde se encuentran las reliquias.

De  Ávila, me mandaron un informe muy general, todos tenían motivo para  robar las reliquias, quizás,  por los informes preliminares todos consideramos como  sospechoso principal al líder de la secta milenarista; pero eso solo eran suposiciones, con lo cual  había un duro trabajo  por delante, poco tiempo y muchas dudas e incógnitas por resolver.
Nada más leer el informe,  llame a Felipe a Ávila por su línea particular:
- Felipe, soy Ríos, ya he leído el  informe que  me enviaste, urge mucho  establecer un contacto muy estrecho con los compañeros de  los demás países lo más pronto  posible, para intercambiar información y contrastar la poca que tenemos. –comenté-
- Sí,  lo  que tú digas,  me gustaría que vinieras  a Ávila lo antes posible, para prepararlo todo y marcar las directrices que tú nos digas. Ok?
- Sí, sí,  ningún problema. A propósito, mientras he leído el informe me ha surgido una curiosidad,  la mano derecha que han robado en  Ronda, ¿es la que tuvo Franco en su poder y fue la que  los franquistas recuperaron de los republicanos, en la Guerra Civil? –pregunté a Felipe-
- Sí tío, la misma. Muy culto Ríos. Bueno sobre qué hora llegarás, entiendo que estás cansado, pero el tiempo apremia. ¡¡Ah!!,  en un principio, me gustaría que nadie   sepa  que estás colaborando con nosotros, más adelante,  cuando sepamos  algo más, consideraré  la  posibilidad de informar que estás  colaborando con nosotros de forma oficial. ¿De acuerdo?
- Si, ningún problema y procuraré llegar  lo antes posible, creo que antes de  las cuatro. –contesté-
Cuando colgué, estaba agotado física y psíquicamente, y para conseguir algo de información moví mis hilos,  tiré de familia y de contactos no  muy recomendables, pero en muchas ocasiones esos son los que ofrecen los datos más fiables.
Lo primero que hice, fue  llamar a mi primo Marcos, inspector de  Hacienda, para decirle que me averiguara, de forma totalmente extraoficial y  privada, toda la información que pudiera sobre la situación económica de  la secta  de los cuatro postes y sobre todo de la situación privada del líder; después, llamé a un  antiguo colega, expolicía que se había visto envuelto en asuntos turbios y se vio obligado a dejar el cuerpo, y al final no era culpable, pero decidió dejar la policía porque la situación ya no sería la misma,  le encargué que me averiguara lo más pronto posible, cuáles habían sido los movimientos que había  hecho la  Duquesa y su entorno familiar en los últimos meses, ya que según había comprobado por otros cauces,  tenía un familiar que conocía  a una persona muy influyente en el Vaticano, nada cercana a la ideas renovadas del  nuevo Papa.
Cuando llegué a   Ávila, Felipe  ya había tramitado todas las gestiones pertinentes para   quedar con los compañeros de los otros países, a excepción de los  italianos, que  eran muy reacios a intercambiar información y opiniones, ya que  seguían manteniendo que los robos simultáneos no  estaban relacionados, eso me  hizo pensar, pero me lo callé de momento, porque  Felipe estaba hecho una furia con el aspecto que estaban tomando las cosas  y por las presiones que recibía  por parte de sus superiores y de la Iglesia.
Al final, se decidió que la reunión se llevara a cabo en  Paris, porque era lo más conveniente para mis  contactos, con lo cual, salvo los italianos, todos llegamos a un acuerdo de que   la policía  italiana escondía algún dato importante, del que no querían dar cuenta.
Mis  contactos me hicieron llegar toda la información, al parecer el líder de  la  secta cuatro postes, estaba limpio, y su organización también, tenía  todos los papeles en regla, por lo que fueron descartados  como sospechosos. Ahora todas las  averiguaciones se centraban  en el entorno de la duquesa de  Alba, pero no teníamos pruebas  sólidas y por eso, seguimos especulando con los posibles  acusados.
De vuelta a España, le dije a Felipe que  debía regresar a  Madrid porque me había surgido un imprevisto. Era mentira,  había quedado con mi amigo  el expolicía, para irnos  de forma urgente  a Italia. Allí, mi amigo  expolicía, había contactado con un compañero suyo y había hecho sus indagaciones y había  descubierto algo muy fuerte y no podía contarse por teléfono, ya que éstos estaban intervenidos.
Nos marchamos a Italia en un autobús sucio y destartalado, que salió de la estación Sur, para no levantar sospechas, ya que  se había corrido la voz de que yo estaba colaborando con la policía, y para apagar el  rumor,  decidí prescindir de Felipe y su unidad.
Llegamos a Italia  al día siguiente por la noche,  nos quedamos en un pueblecito cercano a Italia, porque sospechábamos que nos seguían. Allí quedamos con Leo, un amigo de mi amigo expolicía, que no quiso dar casi ningún dato personal ni profesional sobre él,  por temor a represalias. 
Leo nos informó que hacía unos meses,  un hijo de la duquesa, había viajado a Italia y se había relacionado con amigos muy allegados  e influyentes del segundo marido de la duquesa, D.  Mario de Zúñiga y de Sotomayor. Al parecer,  un tío  de  D. Mario,   estaba muy  relacionado  con  un cardenal poco afín al Papa,  y pretende ponerlo en  ridículo, ya que él era uno de los cardenales con más opciones a  ser Papa, y considera que él fue vendido.
Ante tal situación, no comprendía nada, cada vez  se me complicaban más las cosas, lo único que tenía claro, es que  todo había  sido planeado e ideado en  Italia, pero por quién, quizás  el cardenal, no lo creía, pero todo podía ser posible.
Regresamos a España, se lo conté todo a  Felipe, que estaba desconcertado, pero por lo menos, tranquilizó a sus superiores porque llevó información comprobada y veraz.
Ahora que había comprobado varios extremos, llegué a la determinación de que la solución ahora la teníamos muy cerca de nuestras narices, pero dónde, no sabía por qué camino ir.  Dije a Felipe de necesitaba descansar y hacer unas averiguaciones, y que cuando tuviera algo le llamaría.
Regresé a Madrid, descansé y tras realizar una serie de averiguaciones a través de un párroco  muy mayor de una iglesia de San Cristóbal, una persona muy humilde, inteligente y culta, que en su día  fue un gran cardenal del  Vaticano, pero que con sus ideas  renovadoras para su época, en el Vaticano fue considerado como  una mosca cojonera, y fue acusado injustamente,  de cometer un delito de falsedad e injurias y entonces, fue relegado a los confines de la tierra. Este párroco,  realiza una gran labor social y humanitaria  en una zona pobre de Madrid.
El párroco, me facilitó una información valiosísima, y pude comprobar  y contrastar de forma veraz que el Superior General de la Orden de los Carmelitas descalzos, estaba emparentado y  aliado  con  el cardenal poco afín al Papa, y  este cardenal  había pactado y  convenido   junto con el custodio del  Santo Sepulcro de Jerusalén que  las reliquias de Santa Teresa, deberían  reposar junto al Calvario donde Jesús fue crucificado, el lugar donde se encuentra el “Sepulcro del Salvador”, el lugar más santo del cristianismo.
Para ello, se captaron  a numerosas personas de diferentes nacionalidades para que llevaran a cabo  los robos simultáneos, y para colmo, estas personas, habían sido los exseguidores del líder de la Secta Milenarista “Cuatro Postes”.
Después de las numerosas detenciones y declaraciones, la priora del convento de Alba de Tormes, también fue detenida y puesta a disposición de la Iglesia y de la Justicia, ya que ella  fue la que consiguió mediante chantajes,  engaños y pretextos, todas las llaves de los sepulcros, abusando incluso de la  amistad que la unía a la Casa de Alba, amistad que tras el caso quedó totalmente anulada.
Después de resuelto el asunto, me tomé mis merecidas vacaciones y me alejé de la gran ciudad, y según me dijo Felipe,  las celebraciones del centenario de Santa Teresa de Jesús, fue todo un éxito, no  hubo ningún fallo de seguridad y todo  se llevó a cabo según lo planeado,  y lo más importante, todas las reliquias de la  homenajeada, fueron recuperadas y devueltas a sus lugares de destino, de donde nunca tenían que haber salido.
Lo único, es que aún  no se han conseguido recuperar, son los angelitos que estaban en el altar mayor del  museo de la Iglesia de la Anunciación en Alba de Tormes, los que  custodiaban el arca de mármol jaspeado  que contiene  el cuerpo de la Santa; y según me comenta Felipe,  están trabajando en una buena línea  de investigación para recuperarlos, ya que   ha quedado comprobado que  los ángeles pasaron por las manos de un anticuario del rastro de Madrid,  y éste se los vendió a un suplantador de un famoso coleccionista de renombre que vive fuera de España. 
Rubén Moreno Romero