Webquest orientada al alumnado de religión de 4º ESO de cara a la conmemoración del V centenario del nacimiento de Santa Teresa
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sábado, 28 de marzo de 2015
martes, 17 de marzo de 2015
Detective Alonso Mateos
Mi nombre es Alonso Mateos, soy
licenciado en historia del Arte y Arqueología por la Universidad de
Salamanca, y uno de mis hobbies ha sido siempre el estudio de la vida de los
santos.
Mi último trabajo fue algo diferente,
me convertí por unos meses en detective privado contratado por la Academia de Policía de Ávila,
para averiguar el paradero de las reliquias de Santa Teresa de Jesús.
El comisario Jefe y el departamento de
obras robadas, no tenían ninguna pista sobre quien, como, por que, donde podían
estar. Y mi buen amigo el inspector Mories, solicitó mi ayuda.
El inspector me facilitó los datos de
los lugares y personas donde estaban las reliquias, pero mi primera visita fue
el sepulcro de la Santa
en Alba de Tormes para comprobar que el cuerpo no había sido robado. Cuando
llegue al convento, me entrevisté con la priora y me dijo que unos días antes recibió
la visita de un descendiente de la familia Cepeda, quien le pidió estar un rato
a solas delante del sepulcro. No me pareció nada sospechoso, pero al acercarme
a la verja vi un resto de color rojizo al que la policía no dio importancia.
Al ver esto, no tengo más remedio que
decir a la Priora
que pida las llaves a la
Duquesa de Alba y al Rey, y mientras yo viajo a Roma a hablar
con el Director de los Museos Vaticanos, quien me pondrá en contacto con el Superior
general de la Orden
de los Carmelitas Descalzos. Debemos comprobar que las llaves en su poder y que
el cuerpo no ha sido robado.
Mi amigo Guzzi, Director de los Museos
Vaticanos, me pone en contacto con el Superior de la Orden Carmelita, quien me
confirma que nunca ha echado de menos las llaves, las guarda en un cajón de su
escritorio, en un apartado secreto. Al día siguiente, le pido me las de para
llevarlas a Alba y comprobar que esta el cuerpo. Al cogerlas, me manche los
dedos de una sustancia de color rojo y como se parecía a la sustancia que
encontré en Alba, cogí una muestra y la guarde en un tubo de ensayo para dársela
al inspector Mories y que la analicen en el laboratorio de la Academia de Policía de Ávila.
Como el tiempo pasa deprisa y el Papa
va a venir pronto a España para ver las reliquias, cojo un avión privado para
llegar cuanto antes.
Otra vez visito a la priora de Alba,
quien me dice que ya tiene las llaves del Rey y de la duquesa de Alba en su
poder. Al examinarlas, observo que también mis dedos se manchan de algo color
rojizo...
Juntos decidimos abrir el sepulcro y
sorpresa, sorpresa, el sepulcro está vacío. No hay nada en su interior.
Recibo un whatsapp de mi amigo el
inspector Mories, que me dice que la sustancia roja que hay en las llaves es
arcilla.
Después de tanto viaje, decido irme al
hotel “Las Moradas” a analizar todos los datos que tengo en mi poder. ¿Qué
tiene que ver la arcilla con las llaves? Hay que darle una explicación.
Las llaves que abren las cerraduras,
son antiguas, de tipo herradura, y tengo en el pueblo de mis padres,
Navalmoral, un primo que es herrero y le pregunto que relación podría haber
entre la arcilla y las llaves. Mi primo dice que lo único que se le ocurre es
que se podrían hacer copias de las llaves sacando de molde en arcilla.
Empiezo a pensar ¿y si la visita del
familiar no fue casualidad? ¿Y si todo es obra de Rodrigo Cepeda? ¿Cómo podría
conseguir todas las reliquias al mismo tiempo?
Me pongo nervioso solo de pensarlo y
llamo al inspector Mories para que investigue a Rodrigo Cepeda.
A los cinco minutos me contesta y me envía
un e-mail con la foto y su historial. Al parecer ya ha robado alguna vez un
objeto de coleccionista.
Inmediatamente imprimo la foto y se la
llevo a la Priora
esa misma noche. Efectivamente es él.
Pero ¿cómo podría haber robado al mismo
tiempo todas las reliquias de la
Santa? Solo se me ocurre una cosa, que ha pagado a una banda
organizada para que realice el trabajo.
Al día siguiente viajo a Ávila y me reúno
con el inspector Mories. Juntos vamos a ver a Rodrigo Cepeda, descendiente de la Santa, en su palacio de la
familia Cepeda.
Al llegar allí, nos recibe en la
biblioteca y observamos la gran cantidad de objetos de arte que tiene en su
poder, libros antiguos de Santos, pinturas de Santos, estatuas de Santos… Me
llama la atención un libro que hay en una estantería sobre brujería. Al
preguntarle por él, se pone nervioso.
Me acerco a la estantería y al coger el
libro se abre una puerta secreta en una de las librerías. Sorpresa, sorpresa….
En el interior se encuentran todas las reliquias de La Santa, perfectamente
ordenadas y expuestas.
Es el día 26 de Marzo y quedan solo dos
días para que llegue el Papa, la
Academia de Policía de Ávila, con sus uniformes de gala,
custodia las reliquias hasta sus lugares de origen. Los ciudadanos celebran el
éxito de la policía en poco tiempo, gracias a mi ayuda.
CASO CERRADO.
Carlos Redondo Martín
viernes, 13 de marzo de 2015
Detective Ana Fuente
Me levante esa mañana más temprano de lo
habitual, me habían llamado para un caso ¡HABIAN ROBADO LAS RELIQUIAS DE SANTA
TERESA! Me dirigí a la escena del crimen, 5 horas de viaje, se me hicieron
cortas ya que había estado dormida la mayor parte del camino.
Ya en la escena comprobé que realmente, las
reliquias no se encontraban allí. El oficial me dio la lista de sospechosos,
eliminando a algunos dado que ya los
habían interrogado.
Fui a hablar con uno de los tres sospechosos
que quedaban, Superior general de la Orden de los Carmelitas descalzos.
Para mi sorpresa me recibió amablemente, ya
sabiendo a que había ido. No obtuve nada nuevo, solo las llaves que necesitaba.
Ahora solo me faltaban dos sospechosos La Priora
del Convento de Alba de Tormes y El Líder de la secta milenarista "Cuatro
postes", por ese orden los iba a interrogar.
Cuando llegue a Alba de Tormes me encontré a
la priora sentada en un banco, bajo la hermosa fachada del edificio que se
alzaba ante mis pies. Cuando me vio se levantó lentamente para saludarme.
Pasada la media hora que duró el interrogatorio seguía sin averiguar nada.
Solo faltaba uno y era el que me parecía que
iba a “caer” en el interrogatorio, cuando llegué, un hombre encapuchado me
llevo hasta un salón, donde se encontraba el líder con una gran mochila a su
lado, pose mi mochila al lado de la suya, por un descuido tire su mochila, él
ni se inmuto, simplemente espero callado a que yo la recogiera. Finalmente cedí
y la recogí y la coloque en su lugar. El interrogatorio transcurrió rápidamente,
decidí que lo llevaría a la comisaria, ese tipo me daba mala espina.
Cuando llegamos a la comisaria hicieron el
registro reglamentario y….. ¡SORPRESA! Había
una llave con una dirección en la mochila del líder de la secta.
-¡Detenedle! – dijo el capitán –.
Lo cogieron y lo arrastraron hasta la celda.
-¡SOLTADME ESTO NO ES MIO! –gritaba-.
Los agentes rápidamente localizaron esa
dirección, las reliquias estaban en un trastero en esa dirección,
inmediatamente enviaron al líder de la secta
a la cárcel.
****
Fui a hacerle una visita a mi “amigo” a la
cárcel. El carcelero me abrió la puerta de la celda, cuando traspase los
barrotes, el me suplico que le ayudara.
-agente, ayúdeme, yo no tengo nada que ver
con esto, por favor – me dijo entre sollozos-.
Sonreí de oreja a oreja, él se quedó con los ojos abiertos como platos mirando
hacia mí.
-¿no me recuerdas verdad?-sonreí-.
No contesto, su cara lo decía todo, si se
acordaba, su cara se oscureció de la ira, que en aquel momento le embargaba.
-si soy yo, te vi en aquel callejón cuando
te fuiste corriendo y dejaste a mi hermano tirado en el suelo…. –volví a reír- ahora ya puedes lamentarte porque
nadie te creerá, te quedaras aquí para el resto de tu vida, porque nadie te va
a sacar mientras yo pueda impedirlo.
-¿pero, cómo lo hiciste?-me pregunto con los
ojos abiertos de par en par-.
-si te lo dijera, ¿qué gracia tendría?
Apretó los labios, esa era la reacción que
esperaba.
-Carcelero, sáqueme de aquí
Cuando las rejas se cerraron a mis espaldas,
una sensación de alegría recorrió mi cuerpo, él se quedó sentado, con los
labios apretados por la ira y los ojos cerrados de pura rabia....
FIN
Ana Fuente Díaz
Detective Sergio Herrero
Cuelgo el teléfono aún medio dormido pero mi
cerebro ya está trabajando y pensando los primeros pasos que debo de dar para
resolver un caso que podría ser el más importante de mi carrera como detective.
Todas las reliquias de Santa Teresa de Jesús han
sido robadas y únicamente faltaría comprobar si también lo fueron los restos
del cuerpo que hay en el sepulcro de la Santa en Alba de Tormes y del que se
necesitan nueve llaves para su apertura.
Mis primeras gestiones son comprobar el
interior del sepulcro y para ello he de lograr que todos los propietarios de
las llaves accedan a su apertura.
Me doy una ducha rápida y trato de desayunar
algo, pero mi cabeza ya está pensando en mi viaje a Roma, necesito entrevistar
al Superior General de la Orden General de los Carmelitas descalzos, Padre
Saverio Cannistrá del Sagrado Corazón y también al Director de los Museos
Vaticanos, Antonio Paolucci.
Tras muchas trabas burocráticas logro entrevistarme
con el Padre Saverio y el mismo como yo ya sabía, siempre ha querido que el
cuerpo de la Santa no se halle desmembrado por todo el mundo, pero me asegura
no tener ninguna relación con los hechos y para demostrar su buena fe y
colaboración me entrega las tres llaves que obran en su poder del sepulcro.
De mi entrevista con el director de los
Museos Vaticanos, Sr. Paolucci, de donde fueron robadas dos de las reliquias,
saco la conclusión que la persona que está detrás de todo es poderosísima ya
que es casi imposible robar nada de dichos museos ya que sus medidas de
seguridad son altamente sofisticadas,
además de las constante vigilancia de la Guardia Suiza.
Durante mi estancia en el Vaticano, conozco a
Monseñor Narciso, encargado de la organización de la próxima visita del Santo
Padre a Ávila y Alba De Tormes y me impresiona ver a una persona continuamente
pendiente de su teléfono, dando continuas instrucciones a hombres, que por mi
profesión deduje rápidamente que eran de los servicios secretos. Traté de
hacerle alguna pregunta relacionada con el caso, pero su mirada de desconfianza
y sus evasivas me dieron a entender que
no obtendría nada de aquel hombre, era evidente que ocultaba algo, algo muy
importante.
Tras recabar información sobre los robos del
resto de reliquias en todo el mundo y comprobar que en ninguno de los casos se
violentaron los accesos a los lugares donde estos se hallaban, me reafirmo en
el hecho de que la persona que está detrás de todo es muy poderosa y dispone de
personas y recursos ilimitados.
A mi regreso a España viajo a Ávila y Alba de
Tormes, me entrevisto con las Prioras de los conventos pudiendo ver a tres religiosas
totalmente abatidas por el robo de sus reliquias e incapaces de haber organizado y coordinado los robos de
todas las demás reliquias.
A las tres les pregunto si se percataron de
la presencia de personas que les resultaran extrañas en los días previos a la
falta de las reliquias y todas coinciden en referir la presencia de unos
jóvenes de acento italiano que estaban muy interesados en ver las reliquias.
La Priora del Convento de Alba de Tormes se
muestra dispuesta a aportar sus tres llaves para la apertura del sepulcro.
Antes de viajar a Sevilla para entrevistar al
Duque de Alba, me alojo en el Hotel
Cuatro Postes con la intención de conocer más de cerca la secta que al
parecer lo usa de sede central, pero lo único que descubro es que sirven unos
chuletones de Ávila regados con vino de la tierra, Toros de Guisando, que me
reconfortan el cuerpo y el alma.
Llego a Sevilla y el Duque de Alba, D.
Carlos, tras el fallecimiento de su madre, Dña. Cayetana, me recibe y también
se muestra colaborador para tratar de
esclarecer los hechos y manifiesta su disponibilidad a facilitar las llaves que
poseen del sepulcro.
Abandono Sevilla con la confirmación de un
dato que es coincidente en todos los poseedores de las llaves y es que sobre
las mismas ninguno tenía medidas de
seguridad y únicamente comprobaron que estaban en los lugares donde las
guardaban cuando tuvieron noticias de los robos de las reliquias, por lo que es
muy fácil que alguien hubiera tenido acceso a las llaves y luego las hubiera
puesto de nuevo en su lugar.
Llega el momento de volver a Salamanca y más
concretamente a Alba de Tormes y abrir el sepulcro de Santa Teresa de Jesús
para comprobar si también los últimos restos de la Santa habían sido robados.
Son las once de la mañana de un día frio en
la Iglesia de la Anunciación de Alba de
Tormes y allí estamos, La Priora, un representante del Duque de Alba y yo
mismo, todos con las llaves del
sepulcro.
Introducimos las llaves, y las giramos,
levanto la tapa con la ayuda del representante de la Casa de Alba y se oye un
golpe seco contra el suelo…, la Priora se acaba de desmayar.
En el sepulcro está el cuerpo completo de la
Santa, reconstruido con todas las reliquias que estaban desaparecidas.
Para mí no fue tanta
sorpresa, pues todo el despliegue de medios y personas para llevar a cabo una
operación tan difícil y complicada necesitaba una organización y una
sincronización que solo podría tener un último responsable y la respuesta la da
la siguiente pregunta:
¿Quién desearía oficiar la eucaristía en una
iglesia en cuyo altar mayor estuviera el cuerpo completo de Santa Teresa de
Jesús?, evidentemente su Santidad el PAPA FRANCISCO.
SERGIO HERRERO GALLEGO
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